«En Galicia hay mucha humedad, la madera se pudre»

La madera puede verse afectada por microorganismos e insectos cuando está expuesta de forma continua a niveles altos de humedad, concretamente por encima del 18-20%. En realidad, esta característica es una de sus mayores virtudes: la madera es un material natural y biodegradable, lo que hace que sus residuos sean 100 % reciclables. La naturaleza es sabia y no genera residuos permanentes.

Pero esto no supone ningún problema para su uso en la construcción, siempre que la vivienda esté bien diseñada y correctamente ejecutada para evitar que se den esas condiciones que la hagan vulnerable. Con los conocimientos adecuados, es posible garantizar la durabilidad de la madera sin dificultad.

Además, la normativa de construcción es muy clara en cuanto a las exigencias de durabilidad que deben cumplir todos los materiales de un edificio, y en el caso de la madera es especialmente precisa. El Código Técnico de la Edificación clasifica la madera en cinco tipos de uso según el grado de humedad al que va a estar expuesta. Una vez definido este uso, se determina el nivel de protección necesario en función de la especie de madera y de la parte del tronco de la que procede. Gracias a esta normalización del material, se garantiza que cada elemento de madera sea adecuado para su función y su entorno.

Como puedes ver, son muchos los factores que influyen en la durabilidad de la madera. La clave está en combinar correctamente el diseño, el material y la protección apropiada para ofrecer las mejores garantías, al igual que el resto de productos o sistemas constructivos.

Edificio de viviendas en Mutilva, Navarra. MRM Arquitectos.

«Las casas de madera arden»

Cualquier edificio puede sufrir un incendio. Sin embargo, lo que suele arder no son las estructuras, sino los materiales y objetos inflamables que hay en el interior de las viviendas, especialmente los derivados del plástico.

Por eso, una estructura o unos acabados de madera no aumentan la probabilidad de que se produzca un incendio, ni hacen que este se propague más rápido.
En cualquier caso, el Código Técnico de la Edificación exige que todos los edificios, independientemente del material con el que estén construidos, cumplan una resistencia mínima al fuego según su uso. Por ejemplo, en una vivienda unifamiliar la estructura debe soportar un incendio durante al menos 30 minutos sin colapsar.
Si aun así te preocupa cómo podría quedar tu casa tras un incendio, conviene saber que, a diferencia del acero o el hormigón, la madera tiene un comportamiento muy favorable frente al fuego. Cuando se quema, forma una capa carbonizada en su superficie que protege el interior y ralentiza la combustión. Además, si la pieza continúa ardiendo, se deforma de forma lenta y progresiva antes de llegar a romperse.
Esta respuesta predecible y controlada convierte a los edificios de madera en construcciones más seguras de intervenir, extinguir y rehabilitar en caso de incendio.

Dalston Lane Building. Waught Thistleton Architects.

«Un casa de madera requiere mucho mantenimiento»

Antes de nada, conviene aclarar qué significa realmente que una vivienda sea “de madera”
La mayoría de las casas están formadas por varias capas, cada una con una función diferente, aunque normalmente solo vemos las exteriores. Por eso, no todo lo que parece una casa de madera lo es, ni todas las casas de madera tienen la madera a la vista.

Los acabados interiores de madera aportan calidez y confort, además de ser fáciles de mantener. Al estar protegidos de la lluvia, el sol y la humedad, su desgaste es mínimo. Solo en espacios húmedos, como baños o cocinas, es necesario estudiar bien cada caso para evitar problemas.

La estructura y la envolvente del edificio son las partes más importantes, aunque no se vean. Se encargan de dar estabilidad a la vivienda y de mantener una temperatura agradable, controlar la humedad y aislar del ruido. Cuando están bien diseñadas y ejecutadas, no necesitan mantenimiento, ya que quedan completamente protegidas de los agentes exteriores.

Estructura de madera contralaminada (CLT)
Dalson Works Building.
Waugh thistleton architects


Las fachadas son la parte más visible de la casa. Su función principal es proteger el interior de la lluvia y del sol, pero también definen su imagen. Los problemas de durabilidad suelen aparecer cuando hay errores en el diseño o en la construcción.
En cambio, los cambios estéticos con el tiempo son normales y, si se desean controlar, deben planificarse desde el proyecto.

La madera es un material natural y vivo. Como ocurre con la corteza de los árboles o la piel humana, reacciona al entorno y cambia con el paso del tiempo. Esto no es un defecto, sino una característica propia del material. Si esta evolución no encaja con tus expectativas, la madera natural puede no ser la mejor opción para la fachada, aunque sí lo sea para la estructura o el interior.

Si una casa de madera está bien diseñada y correctamente construida, el mantenimiento para asegurar su durabilidad puede ser mínimo.

En cuanto a la estética, el aspecto que tendrá con el paso del tiempo se decide desde el inicio del proyecto, siempre con nuestro asesoramiento.
En resumen, una casa “de madera” bien construida tiene un mantenimiento similar al de cualquier otra vivienda, siempre que su diseño tenga en cuenta cómo va a envejecer con el tiempo.

Fachada de ladrillo visto
Dalson Works Building.
Waugh thistleton architects

¿Dirías que es un edificio «de madera»?